El polen de abeja tiene todos los componentes esenciales de la vida. Es considerado por muchos como el alimento más perfecto y completo de la naturaleza, ya que está cargado con vitaminas y minerales y contiene casi todos oligoelementos, enzimas y aminoácidos conocidos. El polen de abeja también se considera como una fuente de antioxidantes de primer nivel.

El polen de abeja es por tanto un alimento completo, y puede ayudarnos a equilibrar los alimentos incompletos que todos estamos acostumbrados a comer en la vida cotidiana debido a la industrialización de la comida.

Además, el polen de abeja es uno de los alimentos naturales más antiguos del mundo. Podemos encontrar referencias a ella en la Biblia, la Torá, el Corán, así como en los antiguos textos chinos y egipcios.

Mucha gente asegura que este producto natural tiene además propiedades curativas. Se dice que su ingesta proporciona un aumento de energía, que aumenta la respuesta inmune del cuerpo mediante el aumento de los glóbulos rojos y blancos de la sangre, y que es capaz de aumentar la longevidad mediante la reparación de las células dañadas. Además tiene capacidades curativas sobre muchos tipos de enfermedades gracias a sus propiedades antibacterianas.

El uso del polen de abeja como complemento alimenticio es también bueno para nuestro sistema digestivo, ya que consigue controlar a los organismos y flora intestinal y ayuda a facilitar la digestión y la asimilación de los alimentos.

Pero, ¿qué es exactamente el polen de abeja?

El polen lo crea la parte masculina de la planta en floración. Como la abeja revolotea de flor en flor, se lleva el polen con ella, realizando la polinización cruzada y fertilizando la planta. Algunos pólenes pueden ser llevados a la colmena de abejas, donde los apicultores pueden luego recogerlo.

Un tema importante a tener en cuenta es que, a pesar de sus propiedades, muchas personas que tienen alergias pueden verse afectados negativamente por el polen de abeja. Es posible que el uso de polen de abeja y jalea real pueda desencadenar en algunas personas asma, urticaria, dolor de garganta, picores faciales e incluso en casos extremos, shock anafiláctico, en personas con alergias a pólenes específicos. Y estas reacciones pueden ocurrir con tan poco como una cucharadita de polen de abeja, de manera que, como en otros casos, antes de incluir cualquier suplemento alimenticios, es recomendable la consulta con un médico, nutricionista o profesional de la salud.

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